Fueron dragones.
Como tales nacieron, como criaturas fantásticas vieron su primer abismo, cegados por la luz del atardecer. Pero nada es inmutable. Tampoco ellos. Platelmintos, platelmintos. En carnívoros trisblásticos mutaron; perdieron alas, garras, colmillos afilados. Les abandonó la magia y les apareció el llanto.
Platelmintos, como viejos héroes abandonados.


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